¿FUE SAN PEDRO UN HIPERACTIVO?

Por Juan Ignacio (padre de un hiperactivo)
¿Era San pedro hiperactivo?. Quienes tenemos hijos con dicho síndrome sabemos de las características psíquicas de estas personas. Impulsivas por naturaleza, primarias, capaces del acto mas valeroso y del mas cobarde en minutos. Fácilmente reclutables para cualquier causa. Fácilmente influenciables diría yo. Acomodaticios; prestos al desaliento. Pero capaces de gestas irracionales. Vacíos o llenos, según el día. Aparentemente sencillos, pero enigmáticos a la vez. Así son lo hiperactivos y así arrastran su desequilibrio por la vida. En adelante me referiré a ellos como los H-C. [HIPER-CINETICOS]
1.- Ante todo una pequeña descripción para quienes no conocen el tema. Hiperactivos no es el quien se muevan mucho, sino quienes son inquietos a resultas de un déficit en el control de base neurológica.
En resumen: El mundo en el que se mueve la persona H-C es vivido con un cierto caos. Los espacios, los tiempos, los afectos, se juntan desorganizadamente y se mezclan de tal modo que quién padece esta problemática discrimina mal los diferentes estados. Su mundo externo e interno es recibido por medio de la percepción directa (no la interiorización). Esta es la responsable de reconocer lugares, horarios, objetos, sensaciones propias y exteroceptivas, etc. Por ello, estas sensaciones son recibidas en avalanchas, por impulsos y por lo tanto desorganizadamente. "Buscar y encontrar, les exige mucho más tiempo y esfuerzo que a otros".
Sus caracteres más sobresalientes son:
Fácil distractibilidad.
Baja tolerancia a la frustración.
Sensación de aburrimiento.
Incapacidad para controlar la propia conducta.
Así eran H-C, nos cuentan, Leonardo, Thomas Edison, Einstein, Wiston Churchill por citar algunos triunfadores. Los fracasos no se ven. Pero se cuentan por miles. El caso mas literario es el de Tom Sayer, cuya novela describe el comportamiento de un chico Hipercinético
En mi paso por Tierra Santa, reflexione sobre la personalidad del apóstol, sobre sus pasos, tuve la oportunidad de meditar “in situ” varios pasajes del evangelio referidos a Pedro, y ....aun dentro de lo aventurado de la cuestión; no me dejaron indiferente, la serie de polémicas descritas en los textos bíblicos, en que a menudo se vio envuelto . Todo en Israel se vuelve cercano e invita a la reflexión. Y allí al ir escuchando episodio tras episodio sobre Pedro, me surgió la idea de que Pedro tal vez sufriera de algún trastorno de Hiperactividad. También es posible que no, pero reflexionando algo me sugirió la idea de este pequeño ensayo.
2.- Su recluta nada nos deja trascender al respecto. El evangelio de San Juan es como siempre el más detallista.
Andrés, El hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan (el Bautista) y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, "Piedra".
Sin embargo el parámetro que nos ofrece encaja en el supuesto. Sabemos que Andrés era discípulo de Juan. Típico galileo de la época, si estaba con Juan, era una persona comprometida con su religión y formada. Seguramente era respetado en su familia y tenía pues ascendencia sobre su hermano. Andrés (primer discípulo) recluta a su hermano Simón por la vía de los hechos consumados. No hay debate, como en el caso de Bartolomé con Felipe. Pedro respeta a su hermano y le cree sin fisuras, un rasgo muy propio de los hiperactivos.
3.- En Mateo 14 encontramos un episodio típico. Yo casi veo a mi hijo en la piel de Pedro. Todos los apóstoles estaban atemorizados (no en vano estaban en una tempestad) Quizás Pedro fuera el que menos. Muy propio de los H-C su déficit de catecolaminas les permite no interiorizar el riesgo hasta que no lo palpan en la carne. Momento en el que pierden el control.
En la cuarta vigilia de la noche vino (Jesús) hacia ellos caminando sobre el mar, se asustaron y dijeron: -¡Es un fantasma!- y llenos de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús habló: - Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. Entonces Pedro le respondió: - Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.- Ven- le dijo él.
Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús. Pero al ver que el viento era muy fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar: - ¡Señor, sálvame! Al instante Jesús alargó la mano, lo sujetó y le dijo: - Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
Al ver al señor sobre la aguas, para Pedro todo pasa a un segundo plano, lo importante es la sorpresa de ver lo que para él, “pescador” de oficio, es imposible, andar sin lancha; como si dijera ¡que pasada¡ ¡yo también quiero andar sobre las aguas!, y con toda espontaneidad le pide al señor su paseito. Es aquí intentando caminar sobre el agua ante su propia incredulidad cuando toma conciencia del peligro y tiene miedo…su grito es igual de espontáneo…ni guarda la compostura…ni el orgullo, ni el sentido del ridículo, de haberse atrevido a intentarlo ante sus observantes compañeros…Pedro es de una simpleza absoluta. No se anda con rodeos. ¡Señor sálvame¡.
4.- Se por experiencia que cuando te ganas la confianza de un H-C su fidelidad es muy grande. Su déficit de afecto, les hace especialmente leales a quienes les consideran. De ahí que sean personas altamente manipulables, sin que yo, líbreme Dios, diga que sea el caso de Pedro. Pero en Juan 6,65 vemos otro rasgo que encaja típicamente con los H-C
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". 6:66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 6:67 Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También vosotros quereis dejarme?" Nuevamente Pedro irrumpe con su habitual espontaneidad… 6:68 Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Fidelidad a parte, yo percibo en la actuación de Pedro el típico instinto de autoprotección H-C. Él esta bien con el grupo…ni por asomo quiere que se disuelva.
5.- Aun mas interesante a mi reflexión es la aportación de Mateo 16, 15-18 cuando Jesús les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? 16 Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.17 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos 18 Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
La respuesta de Jesucristo aun siendo un episodio clave de la revelación mesiánica, me sugiere todo en mi supuesta comparativa H-C. Me imagino la interpelación del Maestro y el silencio de sus pupilos….como en una clase cuando el profesor se descuelga con la típica pregunta enigmática. A ver quien es el listo que responde primero….,en la normalidad esta la prudencia, generalmente implica un “impass” de silencio, que todos hemos vivido en espera de que sea otro el que se moje…..Pero eso no es problema para un hiperactivo; acostumbrado a levantar la mano incluso sin estar seguro de la respuesta. Y nuevamente Pedro la suelta.
El Señor no da crédito a tan intrépida respuesta; pero menos aun viniendo del irreflexivo Pedro. Como un profesor desarmado por el alumno que menos esperaba…le espeta, no ha sido tu inteligencia la que ha llegado a tan certera conclusión…Es el espíritu santo quien ha actuado en ti, en definitiva es el propio Dios quien le da la prueba que quizás buscaba el Señor; por eso le designó Jefe del Grupo y de su futura iglesia.
6.- Pero prosigamos. En Marcos 8, 31 (primer anuncio de la pasión) presenciamos nueva polémica entre Jesús y Pedro. El anuncio de Jesús es serio y me imagino que su tono sosegado, la irrupción de Pedro lo encrespa. El follon debió de ser importante, porque los tres sinópticos lo recogen. Jesús riñe a Pedro...y la riña debió de ser impactante y quedo marcada en el recuerdo de aquellos hombres. Veamos: Mc. 8:31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. 8:32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. 8:33 Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
La escena es de las pocas del evangelio que nos otorga detalles propios para una representación. Pedro le tomo a parte...pero no lejos, pues le permitió volverse mirando a los discípulos, y reprendiendo a Pedro duramente, le acusó de aliado del diablo.
Los H-C miden mal la oportunidad de sus palabras. Dicen lo que sienten sin ponerse a pensar en las consecuencias y llegan a resultar inoportunos. No es un problema de sinceridad ni de espontaneidad, sino de impulsividad.
El concepto de recompensa futura no figura en el esquema de un H-C, quienes conocemos el problema sabemos que la respuesta emocional no es pienso-actuó, sino deseo-actuó; por eso el anuncio de pasión y resurrección, que puede ser sugestivo a quien lo interiorice; a Pedro no le sirvió para nada. Solo se quedo con lo primero, "la muerte" . ¿Que le diría, para que el señor se exasperara tanto?. Como padre de hiperactivo me lo estoy imaginando...cosas inconfesables, que los otros no podían oír, por eso se lo lleva a parte. y me atrevo a intuir....Le diría, ¿pero que dices? si tu tienes poderes que yo ya he visto....¿a que esperas para fulminarlos a todos? La respuesta de Jesús esta en congruencia con esta reflexión.
7.- A los seis días, nos cuenta Marcos 9, 2-8, quizás para hacer una demostración de divinidad, y levantar la moral de sus discípulos ante el reciente anuncio de la pasión; el señor tomo al núcleo duro de apóstoles,( Pedro, Santiago y Juan ), y , se transfiguró ante ellos en la cima de un monte, que una antiquísima tradición fija en el “Tabor”.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. 9:3 Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. 9:4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 9:5 Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 9:6 Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. 9:7 Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo". 9:8 De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
El evangelio de Marcos altera las frases. Esta claro que lo primero que Pedro experimentó fue el temor, y no sabía que decir…superada la fase del miedo, pasa a la euforia..exclama ¡que bien estamos aquí!..se siente a gusto y no duda en ponerlo de manifiesto. La tercera reacción es absolutamente primaria, y nuevamente en correspondencia con la respuesta emocional de un H-C deseo-actuó ¡que aquello no se termine!, ¿Por qué no quedarse allí definitivamente y no encarar mas la realidad de la vida? para lo cual tiene que sugerir algo…con tal de mantener el estatus quo, ofrece una idea tan simple como práctica, construir una carpa que dé cobijo y alberge a cada uno de los presentes.
El derroche imaginativo es propio de los H-C a veces la usan para generar irritación a su alrededor que les permite fluctuar en su ambiente; pero en muchas ocasiones la emplean para huir de la realidad, que les resulta desagradable y refugiarse en sus sueños, suelen buscarse un refugio a parte, para aislarse en sus pensamientos ajenos a lo que les rodea.
8.- Ya estamos a las puertas de la Pasión San Juan 13 nos narra otro desencuentro de Pedro con el Señor.
5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» 7 Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.» 8 Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» 9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
Bien, recordamos al principio como la percepción directa juega un papel preponderante en los H-C e igualmente en mi Pedro H-C. Que el señor, el Jefe, el Maestro, empiece a lavar los pies de los apóstoles era una anormalidad, no había ocurrido nunca. Lejos de sorprenderse e intentar comprender la actuación de Jesús, lo que hubiera implicado otro tipo de reacción, como por ejemplo ¿por que haces esto?; ante este comportamiento extraño del señor; Pedro no intenta profundizar lo mas mínimo en la extraña actuación. Se queda con el impacto que supone la ruptura de las reglas, para él desde mi punto de vista, no se trataba de un gesto cuyo significado hubiera que explorar; sino sencillamente era una humillación intolerable, una chifladura, una arrancarse los galones, que no estaba dispuesto a consentir y así se lo comunica con absoluta rotundidad al señor : «No me lavarás los pies jamás.» El señor conoce la impulsividad de Pedro y falta de reflexión interior, lo maneja a su manera. ¡Tu esto no lo comprendes! y lo pone contra la espada y la pared…¡o esto! o ¡te largas!. Pedro gira nuevamente 180 grados, entonces casi quiere bañar al Señor
9.- El siguiente supuesto que analizamos de Pedro se produce a continuación Mateo; es el que mejor lo narra Mat 26:33 “Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”. Mat 26:35 “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”.
Las palabras de Pedro son absolutamente sinceras. Conoce el poder de su Señor, y no piensa rendirse fácilmente. Está presto al combate. Su impulsividad le lleva la tensión a flor de piel, le da lo mismo qué vayan a hacer los demás; él tiene prevista su guerra y esto se traduce en la agresión a Malco en el momento de la detención de Jesús:
Pedro descarga su brazo armado sobre la cabeza del que tenía más cerca. La espada debió resbalar en el casco y le hirió en la oreja.
Pedro estaba excitado, el detalle no deja lugar a dudas, el ataque fue por sorpresa y el espadazo iba dirigido a la cabeza, ¡quería matar a Malco!. Llegado el momento el H-C se comporta así. Violenta e irreflexivamente sin medir las consecuencias, porque sencillamente cuando llega a ese punto ha perdido el control, y de no mediar Jesús, dada la desproporcionalidad de fuerzas Pedro posiblemente hubiera muerto
Malco debía estar en tierra quejándose del golpe. El Señor toma la oreja (Mateo dice que estaba separada de la cabeza) la colocó en su sitio y quedó curado (el detalle de la curación nos la proporciona solo San Lucas) Que como médico nos dejo todos estos detalles que escuchó a aquellos que fueron testigos y que a él le llamaron tanto la atención. El asombro del curado debió ser enorme ante las dos cosas que le acaban de suceder en tan corto espacio de tiempo.
Este episodio cobra especial dinamismo en mi tesis del Pedro H-C al confrontarlo con el siguiente. La negación de Pedro.
10.- Aquí tenemos que acudir a San Juan, ya que él fue testigo. Y es quien nos lo cuenta con rigor.
Desde el lugar de la detención (Huerto de los Olivos) hasta el palacio de Caifas hay una buena caminata, (digamos 35 minutos) por un sendero que hoy en día se puede distinguir perfectamente, dado que gran parte del recorrido es un inmenso camposanto de millares de tumbas de judíos, y también algunos cruzados que quisieron enterrarse frente a la explanada del Templo (hoy de las mezquitas)
Lucas 22, 54 nos dice que Pedro le seguía de lejos con otro discípulo (Juan), hay que pensar que el resto del grupo se había dispersado. (seguramente era el único que no había perdido la fe en una reacción tardía del Señor)
Juan 18, 15 Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, 16 mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. 17 La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.» 18 Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose. 24 Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás. 25 Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» El lo negó diciendo: «No lo soy.» 26 Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?» 27 Pedró volvió a negar, y al instante cantó un gallo.
Lucas nos aclara que la negación fue acompañada de “juramentos” no fue solo miedo controlado y una respuesta fría y serena, sino una perdida de papeles en toda regla. Hay que ponerse en su situación; San Juan estaba allí con el Señor y nos da los detalles de la conversación, pero por alguna razón contaba con cierta protección; a Pedro le reconocen incluso como agresor de Malco y viendo la situación de su Jefe, se diluye como azucarillo. Este contraste energía-debilidad es propio del carácter H-C. Pedro es inseguro por naturaleza, lo demostrará posteriormente en muchos episodios. Tomaba la fuerza de su líder, viendo a su líder acabado el no es nadie y se derrumba como arena.
Los demás apóstoles estaban en otra escala de percepción de los acontecimientos; por eso a esas alturas ni aparecen.
11.- Los dos últimos episodios que quiero reseñar son ya de la epifanía, me imagino la situación de desaliento por la que atravesaba Pedro tras la muerte del Señor. Todo su mundo se había derrumbado. Sin embargo, Juan 20, 1-9 nos narran el suceso:
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, -«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Se pone de manifiesto aquí otro aspecto destacable de los H-C la nula tolerancia ante la espera, para ellos no resulta una inconveniencia, sino una tortura; Pedro se ve sorprendido por la noticia de Maria Magadalena. La reacción es de nuevo en Clave H-C, no envía a nadie, va personalmente a comprobar y lo hace ¡como no! corriendo.
12.- Poco nos dicen las escrituras de la epifanía sobre el estado de Pedro. Pero aun sabiendo de la resurrección, de haber recibido el Espíritu santo, Pedro estaba tocado; su negación al señor, su incomprensión le debieron llevar a otro estado típico…la desinhibición; Para Pedro la muerte del señor y su desastrosa intervención le sugirieron un nuevo rumbo; “fue muy bonito mientras duro” que dirían dos enamorados despechados. En definitiva como decíamos al principio se manifiesta aquí en Pedro un nuevo carácter de los H-C la baja tolerancia a la frustración. Y en vez de ponerse en marcha se volvió con sus amigos a su antiguo oficio de pescador ¿a que esperaba?
Sin embargo, y es aquí, uno de los puntos donde se nota la huella de la providencia divina, los planes de los hombres no discurren por los caminos de Dios. Aun estando claras las flaquezas de San Pedro como líder espiritual. Dios ya lo ha había nombrado Jefe de su iglesia. Ya lo había escogido. Y claro está, no estaba dispuesto a asumir la deserción de su apóstol, para lo cual tiene que intervenir personalmente después de muerto (Y es que el evangelio es asombroso, pero mucho mas aun cuando se leen en los santos lugares donde sucedió). Pues bien, allí está, a orillas del lago Tiberiades la “Mensa Christi” donde Jesús tuvo que irrumpir nuevamente en la apacible vida de retiro de su pescador, que por lo que parece había desertado del oficio de apóstol; y no se crean que fue fácil no, a todo un Dios, vencer sin imponer, la voluntad de su apóstol, para que retomara su camino de jefatura apostólica.
Veamos como nos lo describe el evangelio de San Juan:
21:15 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
21:16 Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
21:17 Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
21:18 Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará
y te llevará a donde no quieras".
21:19 De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".
Observamos que Jesús le pregunta si le ama, pero Pedro solo responde que le quiere. Para entender la escena nos remontamos a los textos griegos
"Agapao” que utiliza el Señor y “Fileo” que utiliza Pedro son dos verbos griegos que se traducen habitualmente como “amar”. De “agapao” proviene el sustantivo “ágape” que significa “amor” en castellano. “Fileo”, por su parte, viene de “filos”, que se traduce “amigo” en español. Aunque ambos verbos pueden traducirse como “amar”, la verdad es que no son sinónimos. En efecto, “agapao” y “fileo” denotan dos clases de amores diferentes y, en rigor, sólo “agapao” debiera traducirse por “amar” mientras que “fileo” debiera traducirse, más bien, como “querer”. Más aún, cuando en la revelación del Nuevo Testamento ambos verbos adquieren una connotación especial.
Él señor le recuerda a Pedro su compromiso, el primer ¿Pedro me amas MAS que estos? (Vr. Agapao) Implica conocer si su adhesión a él es la mas sublime, si es la del Jefe que él había instituido. Pedro sabía que el señor conocía el fondo de su corazón. Era consciente de su debilidad, de que no había estado a la altura; de ahí la respuesta. Tú sabes que te quiero, (usa el verbo fileo) no se atreve a pronunciarse en los términos de la pregunta. Pero el señor le recuerda su misión ¡apacienta mis corderos!
Jesús ya ha comprobado que esta vez Pedro se sabe débil, no como en la última cena, no obstante le reitera nuevamente la adhesión absoluta a su persona ¿Pedro me amas? La respuesta no se movió, Tu sabes que te quiero…tu lo sabes. Pedro sabe que el señor conoce su estado, y que su estado es de una profunda inseguridad en si mismo, para acometer su misión de apacentar el rebaño, de asumir tal responsabilidad…no se considera a la altura de las exigencias del Señor, la respuesta es dada con el verbo fileo.
La tercera vez el Señor ya sabe que Pedro no puede mentirle y rebaja el tono al alcance del estado del apóstol y ahora solo le pregunta si le quiere….El evangelio nos cuenta que Pedro se entristeció al oír eso (esta claro que no solo la insistencia del señor, sino el giro de palabras estaba jugando un papel esencial en el momento) y aquí perdió un poco la calma….¡Pero jolin si tu ya sabes lo que siento¡ ¿porque me preguntas otra vez? Te quiero.
Para la mayoría de los exegetas la tristeza de Pedro proviene de las dudas del Señor que le interroga por tres veces; como ante la falta de confianza de Jesús, cuando él estaba presto. Yo sin embargo percibo que la tristeza de Pedro (que fue visible como para ser descrita, bien pudo ser una cierta exasperación) fue porque el Señor no le dejo renunciar. A pesar del remoloneo inicial. A pesar de que la respuesta no era de ¡¡¡sí te amo mas que estos¡¡¡, A pesar de que su espíritu quedaba lejos su actitud en la ultima cena de ¡yo daré mi vida por ti! (Juan 13, 37) el Señor que comprendía su estado anímico confesable, no le apartaba de su Cáliz….le valía con su sincero compromiso de -te quiero-…para decirle que sería martirizado, la orden fue clara ¡¡¡sígueme!!!
Dios comprendió la flaqueza, la inseguridad de Pedro, pero optó por él, a pesar de tener que apuntalar su iglesia con un nuevo apóstol Pablo; El irreflexivo Pedro, se convirtió asi en el Primado de la iglesia Cristiana, cargo para el que había sido ya elegido en vida del Señor…y a fe que cumplió su misión.
P.D. ¿Por qué Pedro?
Quizás el Señor busco al más sencillo del grupo, al más espontáneo, pero sin duda dotado de los más nobles sentimientos, para poner la primera piedra de su iglesia ¿Por qué a él y no a otro? Quizás esté en correspondencia con la simplicidad de la fe. Adhesión de corazón, sencilla….sin necesidad de sufridos entendimientos o quizás por la reflexión de que la fe se revela a los sencillos, o por la necesidad de ser como niños.
Después de todo ¿era Pedro Hiperactivo? Pues yo creo que sí y quizás su elección fuera motivada por esto Mt, 11, 25-30 "Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños y sencillos. Sí, Padre, pues tal ha sido mi beneplácito”
Reflexión a 18 de marzo de 2008 (martes santo)
Me siento viejo, admiro a San Pablo pero me siento Pedro…cada vez me identifico mas con su debilidad, con sus renuncias, con sus pasos adelante y con su inconfesable cobardía. Espero que desde allí arriba, me perdone por esta atrevida especulación sobre su Psiquis…Dios y él saben los motivos que me han animado a hacerlo.
¿Era San pedro hiperactivo?. Quienes tenemos hijos con dicho síndrome sabemos de las características psíquicas de estas personas. Impulsivas por naturaleza, primarias, capaces del acto mas valeroso y del mas cobarde en minutos. Fácilmente reclutables para cualquier causa. Fácilmente influenciables diría yo. Acomodaticios; prestos al desaliento. Pero capaces de gestas irracionales. Vacíos o llenos, según el día. Aparentemente sencillos, pero enigmáticos a la vez. Así son lo hiperactivos y así arrastran su desequilibrio por la vida. En adelante me referiré a ellos como los H-C. [HIPER-CINETICOS]
1.- Ante todo una pequeña descripción para quienes no conocen el tema. Hiperactivos no es el quien se muevan mucho, sino quienes son inquietos a resultas de un déficit en el control de base neurológica.
En resumen: El mundo en el que se mueve la persona H-C es vivido con un cierto caos. Los espacios, los tiempos, los afectos, se juntan desorganizadamente y se mezclan de tal modo que quién padece esta problemática discrimina mal los diferentes estados. Su mundo externo e interno es recibido por medio de la percepción directa (no la interiorización). Esta es la responsable de reconocer lugares, horarios, objetos, sensaciones propias y exteroceptivas, etc. Por ello, estas sensaciones son recibidas en avalanchas, por impulsos y por lo tanto desorganizadamente. "Buscar y encontrar, les exige mucho más tiempo y esfuerzo que a otros".
Sus caracteres más sobresalientes son:
Fácil distractibilidad.
Baja tolerancia a la frustración.
Sensación de aburrimiento.
Incapacidad para controlar la propia conducta.
Así eran H-C, nos cuentan, Leonardo, Thomas Edison, Einstein, Wiston Churchill por citar algunos triunfadores. Los fracasos no se ven. Pero se cuentan por miles. El caso mas literario es el de Tom Sayer, cuya novela describe el comportamiento de un chico Hipercinético
En mi paso por Tierra Santa, reflexione sobre la personalidad del apóstol, sobre sus pasos, tuve la oportunidad de meditar “in situ” varios pasajes del evangelio referidos a Pedro, y ....aun dentro de lo aventurado de la cuestión; no me dejaron indiferente, la serie de polémicas descritas en los textos bíblicos, en que a menudo se vio envuelto . Todo en Israel se vuelve cercano e invita a la reflexión. Y allí al ir escuchando episodio tras episodio sobre Pedro, me surgió la idea de que Pedro tal vez sufriera de algún trastorno de Hiperactividad. También es posible que no, pero reflexionando algo me sugirió la idea de este pequeño ensayo.
2.- Su recluta nada nos deja trascender al respecto. El evangelio de San Juan es como siempre el más detallista.
Andrés, El hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan (el Bautista) y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, "Piedra".
Sin embargo el parámetro que nos ofrece encaja en el supuesto. Sabemos que Andrés era discípulo de Juan. Típico galileo de la época, si estaba con Juan, era una persona comprometida con su religión y formada. Seguramente era respetado en su familia y tenía pues ascendencia sobre su hermano. Andrés (primer discípulo) recluta a su hermano Simón por la vía de los hechos consumados. No hay debate, como en el caso de Bartolomé con Felipe. Pedro respeta a su hermano y le cree sin fisuras, un rasgo muy propio de los hiperactivos.
3.- En Mateo 14 encontramos un episodio típico. Yo casi veo a mi hijo en la piel de Pedro. Todos los apóstoles estaban atemorizados (no en vano estaban en una tempestad) Quizás Pedro fuera el que menos. Muy propio de los H-C su déficit de catecolaminas les permite no interiorizar el riesgo hasta que no lo palpan en la carne. Momento en el que pierden el control.
En la cuarta vigilia de la noche vino (Jesús) hacia ellos caminando sobre el mar, se asustaron y dijeron: -¡Es un fantasma!- y llenos de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús habló: - Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. Entonces Pedro le respondió: - Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.- Ven- le dijo él.
Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús. Pero al ver que el viento era muy fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar: - ¡Señor, sálvame! Al instante Jesús alargó la mano, lo sujetó y le dijo: - Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
Al ver al señor sobre la aguas, para Pedro todo pasa a un segundo plano, lo importante es la sorpresa de ver lo que para él, “pescador” de oficio, es imposible, andar sin lancha; como si dijera ¡que pasada¡ ¡yo también quiero andar sobre las aguas!, y con toda espontaneidad le pide al señor su paseito. Es aquí intentando caminar sobre el agua ante su propia incredulidad cuando toma conciencia del peligro y tiene miedo…su grito es igual de espontáneo…ni guarda la compostura…ni el orgullo, ni el sentido del ridículo, de haberse atrevido a intentarlo ante sus observantes compañeros…Pedro es de una simpleza absoluta. No se anda con rodeos. ¡Señor sálvame¡.
4.- Se por experiencia que cuando te ganas la confianza de un H-C su fidelidad es muy grande. Su déficit de afecto, les hace especialmente leales a quienes les consideran. De ahí que sean personas altamente manipulables, sin que yo, líbreme Dios, diga que sea el caso de Pedro. Pero en Juan 6,65 vemos otro rasgo que encaja típicamente con los H-C
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". 6:66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 6:67 Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También vosotros quereis dejarme?" Nuevamente Pedro irrumpe con su habitual espontaneidad… 6:68 Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Fidelidad a parte, yo percibo en la actuación de Pedro el típico instinto de autoprotección H-C. Él esta bien con el grupo…ni por asomo quiere que se disuelva.
5.- Aun mas interesante a mi reflexión es la aportación de Mateo 16, 15-18 cuando Jesús les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? 16 Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.17 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos 18 Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
La respuesta de Jesucristo aun siendo un episodio clave de la revelación mesiánica, me sugiere todo en mi supuesta comparativa H-C. Me imagino la interpelación del Maestro y el silencio de sus pupilos….como en una clase cuando el profesor se descuelga con la típica pregunta enigmática. A ver quien es el listo que responde primero….,en la normalidad esta la prudencia, generalmente implica un “impass” de silencio, que todos hemos vivido en espera de que sea otro el que se moje…..Pero eso no es problema para un hiperactivo; acostumbrado a levantar la mano incluso sin estar seguro de la respuesta. Y nuevamente Pedro la suelta.
El Señor no da crédito a tan intrépida respuesta; pero menos aun viniendo del irreflexivo Pedro. Como un profesor desarmado por el alumno que menos esperaba…le espeta, no ha sido tu inteligencia la que ha llegado a tan certera conclusión…Es el espíritu santo quien ha actuado en ti, en definitiva es el propio Dios quien le da la prueba que quizás buscaba el Señor; por eso le designó Jefe del Grupo y de su futura iglesia.
6.- Pero prosigamos. En Marcos 8, 31 (primer anuncio de la pasión) presenciamos nueva polémica entre Jesús y Pedro. El anuncio de Jesús es serio y me imagino que su tono sosegado, la irrupción de Pedro lo encrespa. El follon debió de ser importante, porque los tres sinópticos lo recogen. Jesús riñe a Pedro...y la riña debió de ser impactante y quedo marcada en el recuerdo de aquellos hombres. Veamos: Mc. 8:31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. 8:32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. 8:33 Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
La escena es de las pocas del evangelio que nos otorga detalles propios para una representación. Pedro le tomo a parte...pero no lejos, pues le permitió volverse mirando a los discípulos, y reprendiendo a Pedro duramente, le acusó de aliado del diablo.
Los H-C miden mal la oportunidad de sus palabras. Dicen lo que sienten sin ponerse a pensar en las consecuencias y llegan a resultar inoportunos. No es un problema de sinceridad ni de espontaneidad, sino de impulsividad.
El concepto de recompensa futura no figura en el esquema de un H-C, quienes conocemos el problema sabemos que la respuesta emocional no es pienso-actuó, sino deseo-actuó; por eso el anuncio de pasión y resurrección, que puede ser sugestivo a quien lo interiorice; a Pedro no le sirvió para nada. Solo se quedo con lo primero, "la muerte" . ¿Que le diría, para que el señor se exasperara tanto?. Como padre de hiperactivo me lo estoy imaginando...cosas inconfesables, que los otros no podían oír, por eso se lo lleva a parte. y me atrevo a intuir....Le diría, ¿pero que dices? si tu tienes poderes que yo ya he visto....¿a que esperas para fulminarlos a todos? La respuesta de Jesús esta en congruencia con esta reflexión.
7.- A los seis días, nos cuenta Marcos 9, 2-8, quizás para hacer una demostración de divinidad, y levantar la moral de sus discípulos ante el reciente anuncio de la pasión; el señor tomo al núcleo duro de apóstoles,( Pedro, Santiago y Juan ), y , se transfiguró ante ellos en la cima de un monte, que una antiquísima tradición fija en el “Tabor”.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. 9:3 Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. 9:4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 9:5 Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 9:6 Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. 9:7 Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo". 9:8 De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
El evangelio de Marcos altera las frases. Esta claro que lo primero que Pedro experimentó fue el temor, y no sabía que decir…superada la fase del miedo, pasa a la euforia..exclama ¡que bien estamos aquí!..se siente a gusto y no duda en ponerlo de manifiesto. La tercera reacción es absolutamente primaria, y nuevamente en correspondencia con la respuesta emocional de un H-C deseo-actuó ¡que aquello no se termine!, ¿Por qué no quedarse allí definitivamente y no encarar mas la realidad de la vida? para lo cual tiene que sugerir algo…con tal de mantener el estatus quo, ofrece una idea tan simple como práctica, construir una carpa que dé cobijo y alberge a cada uno de los presentes.
El derroche imaginativo es propio de los H-C a veces la usan para generar irritación a su alrededor que les permite fluctuar en su ambiente; pero en muchas ocasiones la emplean para huir de la realidad, que les resulta desagradable y refugiarse en sus sueños, suelen buscarse un refugio a parte, para aislarse en sus pensamientos ajenos a lo que les rodea.
8.- Ya estamos a las puertas de la Pasión San Juan 13 nos narra otro desencuentro de Pedro con el Señor.
5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» 7 Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.» 8 Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» 9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
Bien, recordamos al principio como la percepción directa juega un papel preponderante en los H-C e igualmente en mi Pedro H-C. Que el señor, el Jefe, el Maestro, empiece a lavar los pies de los apóstoles era una anormalidad, no había ocurrido nunca. Lejos de sorprenderse e intentar comprender la actuación de Jesús, lo que hubiera implicado otro tipo de reacción, como por ejemplo ¿por que haces esto?; ante este comportamiento extraño del señor; Pedro no intenta profundizar lo mas mínimo en la extraña actuación. Se queda con el impacto que supone la ruptura de las reglas, para él desde mi punto de vista, no se trataba de un gesto cuyo significado hubiera que explorar; sino sencillamente era una humillación intolerable, una chifladura, una arrancarse los galones, que no estaba dispuesto a consentir y así se lo comunica con absoluta rotundidad al señor : «No me lavarás los pies jamás.» El señor conoce la impulsividad de Pedro y falta de reflexión interior, lo maneja a su manera. ¡Tu esto no lo comprendes! y lo pone contra la espada y la pared…¡o esto! o ¡te largas!. Pedro gira nuevamente 180 grados, entonces casi quiere bañar al Señor
9.- El siguiente supuesto que analizamos de Pedro se produce a continuación Mateo; es el que mejor lo narra Mat 26:33 “Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”. Mat 26:35 “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”.
Las palabras de Pedro son absolutamente sinceras. Conoce el poder de su Señor, y no piensa rendirse fácilmente. Está presto al combate. Su impulsividad le lleva la tensión a flor de piel, le da lo mismo qué vayan a hacer los demás; él tiene prevista su guerra y esto se traduce en la agresión a Malco en el momento de la detención de Jesús:
Pedro descarga su brazo armado sobre la cabeza del que tenía más cerca. La espada debió resbalar en el casco y le hirió en la oreja.
Pedro estaba excitado, el detalle no deja lugar a dudas, el ataque fue por sorpresa y el espadazo iba dirigido a la cabeza, ¡quería matar a Malco!. Llegado el momento el H-C se comporta así. Violenta e irreflexivamente sin medir las consecuencias, porque sencillamente cuando llega a ese punto ha perdido el control, y de no mediar Jesús, dada la desproporcionalidad de fuerzas Pedro posiblemente hubiera muerto
Malco debía estar en tierra quejándose del golpe. El Señor toma la oreja (Mateo dice que estaba separada de la cabeza) la colocó en su sitio y quedó curado (el detalle de la curación nos la proporciona solo San Lucas) Que como médico nos dejo todos estos detalles que escuchó a aquellos que fueron testigos y que a él le llamaron tanto la atención. El asombro del curado debió ser enorme ante las dos cosas que le acaban de suceder en tan corto espacio de tiempo.
Este episodio cobra especial dinamismo en mi tesis del Pedro H-C al confrontarlo con el siguiente. La negación de Pedro.
10.- Aquí tenemos que acudir a San Juan, ya que él fue testigo. Y es quien nos lo cuenta con rigor.
Desde el lugar de la detención (Huerto de los Olivos) hasta el palacio de Caifas hay una buena caminata, (digamos 35 minutos) por un sendero que hoy en día se puede distinguir perfectamente, dado que gran parte del recorrido es un inmenso camposanto de millares de tumbas de judíos, y también algunos cruzados que quisieron enterrarse frente a la explanada del Templo (hoy de las mezquitas)
Lucas 22, 54 nos dice que Pedro le seguía de lejos con otro discípulo (Juan), hay que pensar que el resto del grupo se había dispersado. (seguramente era el único que no había perdido la fe en una reacción tardía del Señor)
Juan 18, 15 Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, 16 mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. 17 La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.» 18 Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose. 24 Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás. 25 Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» El lo negó diciendo: «No lo soy.» 26 Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?» 27 Pedró volvió a negar, y al instante cantó un gallo.
Lucas nos aclara que la negación fue acompañada de “juramentos” no fue solo miedo controlado y una respuesta fría y serena, sino una perdida de papeles en toda regla. Hay que ponerse en su situación; San Juan estaba allí con el Señor y nos da los detalles de la conversación, pero por alguna razón contaba con cierta protección; a Pedro le reconocen incluso como agresor de Malco y viendo la situación de su Jefe, se diluye como azucarillo. Este contraste energía-debilidad es propio del carácter H-C. Pedro es inseguro por naturaleza, lo demostrará posteriormente en muchos episodios. Tomaba la fuerza de su líder, viendo a su líder acabado el no es nadie y se derrumba como arena.
Los demás apóstoles estaban en otra escala de percepción de los acontecimientos; por eso a esas alturas ni aparecen.
11.- Los dos últimos episodios que quiero reseñar son ya de la epifanía, me imagino la situación de desaliento por la que atravesaba Pedro tras la muerte del Señor. Todo su mundo se había derrumbado. Sin embargo, Juan 20, 1-9 nos narran el suceso:
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, -«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Se pone de manifiesto aquí otro aspecto destacable de los H-C la nula tolerancia ante la espera, para ellos no resulta una inconveniencia, sino una tortura; Pedro se ve sorprendido por la noticia de Maria Magadalena. La reacción es de nuevo en Clave H-C, no envía a nadie, va personalmente a comprobar y lo hace ¡como no! corriendo.
12.- Poco nos dicen las escrituras de la epifanía sobre el estado de Pedro. Pero aun sabiendo de la resurrección, de haber recibido el Espíritu santo, Pedro estaba tocado; su negación al señor, su incomprensión le debieron llevar a otro estado típico…la desinhibición; Para Pedro la muerte del señor y su desastrosa intervención le sugirieron un nuevo rumbo; “fue muy bonito mientras duro” que dirían dos enamorados despechados. En definitiva como decíamos al principio se manifiesta aquí en Pedro un nuevo carácter de los H-C la baja tolerancia a la frustración. Y en vez de ponerse en marcha se volvió con sus amigos a su antiguo oficio de pescador ¿a que esperaba?
Sin embargo, y es aquí, uno de los puntos donde se nota la huella de la providencia divina, los planes de los hombres no discurren por los caminos de Dios. Aun estando claras las flaquezas de San Pedro como líder espiritual. Dios ya lo ha había nombrado Jefe de su iglesia. Ya lo había escogido. Y claro está, no estaba dispuesto a asumir la deserción de su apóstol, para lo cual tiene que intervenir personalmente después de muerto (Y es que el evangelio es asombroso, pero mucho mas aun cuando se leen en los santos lugares donde sucedió). Pues bien, allí está, a orillas del lago Tiberiades la “Mensa Christi” donde Jesús tuvo que irrumpir nuevamente en la apacible vida de retiro de su pescador, que por lo que parece había desertado del oficio de apóstol; y no se crean que fue fácil no, a todo un Dios, vencer sin imponer, la voluntad de su apóstol, para que retomara su camino de jefatura apostólica.
Veamos como nos lo describe el evangelio de San Juan:
21:15 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
21:16 Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
21:17 Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
21:18 Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará
y te llevará a donde no quieras".
21:19 De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".
Observamos que Jesús le pregunta si le ama, pero Pedro solo responde que le quiere. Para entender la escena nos remontamos a los textos griegos
"Agapao” que utiliza el Señor y “Fileo” que utiliza Pedro son dos verbos griegos que se traducen habitualmente como “amar”. De “agapao” proviene el sustantivo “ágape” que significa “amor” en castellano. “Fileo”, por su parte, viene de “filos”, que se traduce “amigo” en español. Aunque ambos verbos pueden traducirse como “amar”, la verdad es que no son sinónimos. En efecto, “agapao” y “fileo” denotan dos clases de amores diferentes y, en rigor, sólo “agapao” debiera traducirse por “amar” mientras que “fileo” debiera traducirse, más bien, como “querer”. Más aún, cuando en la revelación del Nuevo Testamento ambos verbos adquieren una connotación especial.
Él señor le recuerda a Pedro su compromiso, el primer ¿Pedro me amas MAS que estos? (Vr. Agapao) Implica conocer si su adhesión a él es la mas sublime, si es la del Jefe que él había instituido. Pedro sabía que el señor conocía el fondo de su corazón. Era consciente de su debilidad, de que no había estado a la altura; de ahí la respuesta. Tú sabes que te quiero, (usa el verbo fileo) no se atreve a pronunciarse en los términos de la pregunta. Pero el señor le recuerda su misión ¡apacienta mis corderos!
Jesús ya ha comprobado que esta vez Pedro se sabe débil, no como en la última cena, no obstante le reitera nuevamente la adhesión absoluta a su persona ¿Pedro me amas? La respuesta no se movió, Tu sabes que te quiero…tu lo sabes. Pedro sabe que el señor conoce su estado, y que su estado es de una profunda inseguridad en si mismo, para acometer su misión de apacentar el rebaño, de asumir tal responsabilidad…no se considera a la altura de las exigencias del Señor, la respuesta es dada con el verbo fileo.
La tercera vez el Señor ya sabe que Pedro no puede mentirle y rebaja el tono al alcance del estado del apóstol y ahora solo le pregunta si le quiere….El evangelio nos cuenta que Pedro se entristeció al oír eso (esta claro que no solo la insistencia del señor, sino el giro de palabras estaba jugando un papel esencial en el momento) y aquí perdió un poco la calma….¡Pero jolin si tu ya sabes lo que siento¡ ¿porque me preguntas otra vez? Te quiero.
Para la mayoría de los exegetas la tristeza de Pedro proviene de las dudas del Señor que le interroga por tres veces; como ante la falta de confianza de Jesús, cuando él estaba presto. Yo sin embargo percibo que la tristeza de Pedro (que fue visible como para ser descrita, bien pudo ser una cierta exasperación) fue porque el Señor no le dejo renunciar. A pesar del remoloneo inicial. A pesar de que la respuesta no era de ¡¡¡sí te amo mas que estos¡¡¡, A pesar de que su espíritu quedaba lejos su actitud en la ultima cena de ¡yo daré mi vida por ti! (Juan 13, 37) el Señor que comprendía su estado anímico confesable, no le apartaba de su Cáliz….le valía con su sincero compromiso de -te quiero-…para decirle que sería martirizado, la orden fue clara ¡¡¡sígueme!!!
Dios comprendió la flaqueza, la inseguridad de Pedro, pero optó por él, a pesar de tener que apuntalar su iglesia con un nuevo apóstol Pablo; El irreflexivo Pedro, se convirtió asi en el Primado de la iglesia Cristiana, cargo para el que había sido ya elegido en vida del Señor…y a fe que cumplió su misión.
P.D. ¿Por qué Pedro?
Quizás el Señor busco al más sencillo del grupo, al más espontáneo, pero sin duda dotado de los más nobles sentimientos, para poner la primera piedra de su iglesia ¿Por qué a él y no a otro? Quizás esté en correspondencia con la simplicidad de la fe. Adhesión de corazón, sencilla….sin necesidad de sufridos entendimientos o quizás por la reflexión de que la fe se revela a los sencillos, o por la necesidad de ser como niños.
Después de todo ¿era Pedro Hiperactivo? Pues yo creo que sí y quizás su elección fuera motivada por esto Mt, 11, 25-30 "Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños y sencillos. Sí, Padre, pues tal ha sido mi beneplácito”
Reflexión a 18 de marzo de 2008 (martes santo)
Me siento viejo, admiro a San Pablo pero me siento Pedro…cada vez me identifico mas con su debilidad, con sus renuncias, con sus pasos adelante y con su inconfesable cobardía. Espero que desde allí arriba, me perdone por esta atrevida especulación sobre su Psiquis…Dios y él saben los motivos que me han animado a hacerlo.
Etiquetas: déficit de atención, hiperactividad, hipercinetico, impulsividad, psicomotricidad, san pedro, sindrome
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