EL DECALOGO DE JOHN HENRY NEWMAN

1.-Nada hay más contrario el espíritu del evangelio que ambicionar milagros y prodigios.
2.-Es nuestro deber recibir las promesas con espíritu de fe; creyendo que se han cumplido aún cuando no esté dado a nuestro tiempo verlas.
3.-Adoraremos al espíritu santo que viene y va por donde quiere obrando maravillas a diario de las que el mundo nada sabe.
4.-Consideraremos el bautismo y demás sacramentos signos eficaces de gracia, no formas ni sombras, aunque los hombres abusen de ellos y los profanen.
5.- Descartaremos la expectación de manifestaciones públicas de la gloria de Dios en su iglesia, pues ésta va dentro del santuario interior formado a base de corazones llenos de fe, habitados por el espíritu de la gracia.
6.-Pondremos bien lejos toda misión secular o política de la victoria de su reino.
7.-Trabajaremos por reunir los fragmentos que la malicia de Satan ha desperdigado aquí y allá; por recomponer lo corrompido, sin esperar ningún fruto visible de nuestro trabajo.
8.- Nos contentaremos con creer que nuestra causa está triunfando cuando lo que vemos es que está siendo vencida.
9.-En silencio soportaremos los insultos de los enemigos de Cristo y nos resignaremos mansamente a la vergüenza y al sufrimiento que los errores de los servidores de Cristo atraen sobre nosotros.
10.-Aguantaremos ofensas que habrían maravillado a los santos las primeras épocas y que los mártires habrían muerto por reparar.
11.- Trabajaremos recordando que la incredulidad es el verdadero signo de los tiempos del evangelio, porque la luz es más visible en la tiniebla de quienes la odian (1 Juan 2,18)
12.-Buscaremos dentro de nosotros la epifanía del señor y le rogaremos, siempre, que la haga manifestarse en nuestras almas.

<< Home